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Puntos cardinales

Todo se repite. Pero además, la falla, la grieta, el sesgo como
una posibilidad en el muro plano de la vida, el asomo de un
abismo en cada puerta, la bocanada de incertidumbre que se
anuncia en el cambio de dirección, deslizando en las barreras
del aire con las plumas extendidas. Es ahí donde todo es orilla:
despertar en el linde de este reino.

Puntos cardinales, 2011

Pájaro Amarillo

los clanes
son búfalos salvajes que bajan por la sangre

la nube
es una montaña de nubes

hay dos tipos de agua y dos riveras

ese camino
ya no tiene sentido

el ventarrón
abre el oído a esas montañas
que aún no se rompen y llueve
se forman lenguas
que dicen
que pensar es como respirar
que se piensa como se respira

y en ese allí
siempre hay un río
que lleva leños bajo el pecho
vísceras de limo
un rumor de pájaro en el charco de la muerte

(Ver libro completo >>>)

TUZ: La Orduña, 2015

La bicicleta es / desde la ventana / la bicicleta azul
y el domingo / un amarillo hecho pedazos
en el cuerpo o en la boca

Allí seguirá el arco del sol / mañana
tienes hambre / sólo hambre / y el café es como ayer

(1959 cae en el paréntesis de dos años muy tristes,
no me preguntes por qué)

cuando la música es triste y más húmeda
y muy mediodía
come árboles:
pirul, limón, mandarina
y tus ojeras abiertas permanentemente
como las cavernas de Lascaux

levantas las comisuras y fijas la ciudad
con los lugares comunes de la filosofía
o de la literatura
o del arte en general

la ciudad es una torre de luz y un generador en el desierto
al mismo tiempo

nosotros (como seres que somos)
bebemos sol o lluvia

cuando hay lluvia
cae
fuertemente
atraviesa una delgada capa de polvo
mueve los charcos y la luz y cabalga como una zebra

hablamos de las frecuencias magnéticas en la sobremesa
vibramos con muchos colores y músculos y reímos

o nos cansamos de reír
y entonces vamos por la vida
como imágenes de otro sueño

nos suspendemos en el tiempo
corrientes y eléctricos
como un ruido
con dulces vibraciones
en esta década de lloviznas

[TUZ, 2014]

La ilustración es un detalle de la portada: tinta china y vino tinto sobre Fabriano de 120g.

Vida antes de la vida de los pájaros:

raíz de sequoia, madre, hija de clanes, antes de la raíz la dádiva, brotan de la tierra papas salvajes, baja la sangre del cielo y un ave oscila entre su nido y la nube, entre nube y nube, entre montaña y nube, entre dos aguas, dos riveras, en el camino carente de pronto de todo sentido perdiendo la ruta en el ventarrón del amargo pecho, y la voz del cerro que se orilla hacia el oído de tierras morenas que no se enferman, y llueve el agua de madres que han parido entre las ramas, flujos chéroquis que se encausan hacia la boca de las riveras sureñas y brotan entre largas lenguas susurrando sobre arroyos rigurosos que se aíslan y rebalsan diciéndole entre líneas y fugas que pensar es como respirar, que se piensa como se respira y que hay pensamientos que son suspiros, se inhala y se expira, se insufla y se escapa el último aliento, así como se sopla o se chifla, y eso dicen esos ríos caudalosos: pensar es como respirar, porque donde hay flujo también hay pereza y hay un río, siempre hay un río bajando hacia alguna fantasmal esquina del mundo, flujo que despierta las raíces de los árboles, que lleva leños dormidos bajo el musgo, vísceras de limo y hojas sin herrumbre, ríos que caen desde ese límite del cielo en forma de relámpago anunciando el cuerpo de un indio muerto que reza el murmullo en una agonía de pájaro, el sonido duro de un zanate en el charco de la muerte.

Despierta flor
fragancia / mosco hambriento

cigarra en el piso
guarda

el silencio de las ramas.

[Ilustración: Eme]

[Vendetta, 2012]

Erupción

Esta nostalgia apareció en una zona no habitada de la isla

Es un filamento de acordes que ha ocasionado, cuando menos, la evacuación de cinco mil personas

No ha habido víctimas mortales por esta música dulce y amarga que disuelve sus hilos en el agua que vive en mí

Pero supongo que es un invento para anochecer en compañía

O una cadenita de palabras abrazadas para no hundirnos en el no-me-acuerdo

Parece más como desenredar el hilo de un trompo cuatro mil veces girado

O descubrir una diminuta vena rota bajo el párpado

No es nostalgia, es algo que duerme allí, un enjambre sísmico bajo la cama

donde recostamos nuestros días hasta recibir algo de aquel silencio oscuro

Muerte en azul

Acto VII
(encuentro con otro cuerpo que no es tu cuerpo)

para dejar adentro el sonido
hay que crepitar hacia afuera
no es fácil dejar adentro
el sonido
la fuente

la visión impresa en el todo yo todo
los momentos

los no momentos
los detenidos los seccionados
los calambres de la memoria
ruidos y ramas, lo verde ahí
lo petrificado / deshilarse

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es frenético lo gramatical que vive en ti
eso del calor que le dicen
eso que cabalga en el mismo sitio quel corazón de los lugares
latencia y plapitación de la noche oscura del verano
latencia
que ya es otro verano

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Acto VIII
(encuentros en el sótano)

en principio todos somos dagas de agua
percusiones amnióticas y tibias
pedacitos salados de todo inicio
agua densa o agua roja y agua dulce
aguamala y aguardiente

y todos teníamos el mismo nombre
una canción larga de susurro interminable era nuestro nombre
una reverberación (prende la luz)
una pregunta que perdía su nombre
balbuceantes corrientes de agua veníamos
hacia la tormenta siniestra del chubasco

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[muerte en azul, 2019]

(Imagen: Forros del libro en acrílico sobre cartón)

belladona

todos los pueblos
comenzaron de la siguiente forma:

un sauce cabruno
de tronco delgado
y ramas mimbreñas

y ella piensa
le brotan hojas estrechas
en lugar de lengua

le crece cielo de la orilla
y un río
ciertos días

se vuelve mirada sin ojo
y en esa flor verdosa de amentos
cilíndricos

roza el infinito
con su fruto

amanece si nos da
la aureola, y viene a ser más bosque
cuando
muere hoguera

Foto: Enero y Abril

[Belladona, 2016]